Amigos.

No soy hombre de amigos. No los cuido, no los busco, no los trato. Absorbido en mis ocupaciones y mi familia, no me queda ni tiempo ni energia para dedicarsela a los amigos.
Y es algo que lamento, no crean. No es algo de lo que me sienta orgulloso.
Por eso, cuando con diferencia de pocos días, dos amigos/colegas me invitan a participar con ellos de sus fiestas entrañables, me doy cuenta que aunqueles dedico poco tiempo real, esos amigos/colegas me acompañan muchas veces.
Cada vez que leo, cada vez que pienso, cada vez que me debato con el trabajo y las dificultades de mi profesión me siento acompañado por ellos, que cual "amigos imaginarios" me permiten sortear la soledad de lo que vivo en mi día a día, y me aportan el apoyo, el empuje y la pasión que preciso para llevar adelante mi profesión.
Por eso, cuando me invitan a compartir cosas entrañables de sus vidas, de vez en cuando ya digo, me siento muy cercano a ellos, porque aunque les veo poco, día a día me acompañan en mi imaginación, y creo que si ellos me invitan en esas ocasiones es porque día a día yo les acompaño a ellos en esa amistosa cotidinaeidad que nos separa y nos une.
Es por ello que, aunque hombre de pocos amigos, me siento, no obstante, afortunado de tenerlos, aunque sea en lo imaginario cotidiano, y de vez vez en cuando en la realidad, pero siempre, siempre,en mi corazón.

