Conversaciones con mi jardinero.
La película muestra como el Zen no existe solo en Japón...
y como es posible encontrar sabiduría, seny y cordura a nuestro alrededor, a poco que uno encuentre el modo de establecer el vinculo adecuado, la distancia respetuosa correspondiente y el tempo apropiado y creado para dar lugar al encuentro...
y como es posible burlar a la soledad y a la muerte con un poco de humanidad, nada más...
Algunos, y yo mismo si me pongo borde, podrían decir que es simplona, pero yo les respondería, y me respondo, que no están los tiempos, ni los cuerpos, para pasarse de listos...
Al mismo tiempo, y mientras la película se iba acercando al encuentro con la parca, que pone límite a todo encuentro, llamé a mi viejo padre, al que visito poco...
le llamé, un poco culpable de la distancia y del tiempo que no le veo; se que está bien, sé que es feliz, pero me culpo de no encontrar el tempo apropiado y de no crear más a menudo encuentros con él;...
...dado que sé que el vinculo existe y la distancia respetuosamente apropiada también, lamento entonces no acercarme más veces a disfrutar de un rato de sol con él y con los mios... lamento no permitirme hacer un parentesis para ir a verlos, no dejar que la sabiduría del encuentro germine en mí de un modo más constante...
... pero al final me digo que, en mi corazón, él está cerca y que no pasa un día sin que su recuerdo, y el de mi madre, me acompañen dandome cordura, seny y sabiduría con su ejemplo aprendido...
