Stalingrado

Ahora me entero que él que lo escribió, posiblemente, no vivió nada de lo que contó como autobiogtafico, pero me dá igual, yo fuí inmunizado para toda la vida contra el horror y para mi eso es lo que cuenta.
Ahora veo el clásico Stalingrado y me lo recuerda, sigo inmunizado, como cuando veo Iran o Afganistan, o como cuando veia Vietnam, esa vacuna permanece en mi, rechazando desde mi más tierna adolescencia todo el macabro baile de muertes y patrias que en el mundo han sido o serán.
