Un bujero

Hoy me tuvieron que arrancar una muela.
Antes de quitarmela me parecía un mundo,
un trozo de mi y además de mucha utilidad,
me costó tomar la decisión de ir al dentista.
Una vez superado este pánico a ser castrado,
tuve que pasar por la experiencia traumática de la extracción,
que mejor no les cuento más porque para qué hacerles pasar un mal rato,
con uno que lo pase es suficiente.
Al final de todo esto solo quedó un hueco en mi maxilar y la promesa del dentista de implantarme una pieza nueva...
...y esta foto con el cadaver de mi muela, su funda y la herramienta utilizada para el asesinato
¡¡Buen puente !!
